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alfredo villanueva collado: literatura e internet

LITERATURA E INTERNET: UNA VISIÓN PERSONAL

Alfredo Villanueva Collado

 

            El tópico de “Literatura e Internet” es demasiado amplio y por lo tanto deseo limitarlo a la interacción entre el artista literario y los nuevos medios que ofrece el espacio cibernético, en particular foros, páginas y revistas.  Enfatizaré mi experiencia personal y la de mis correspondientes, a los que pedí opiniones para lograr una visión más amplia del tema...

            A juzgar por la cantidad que aparece en internet,  lo más fácil para difundir una obra es suscribirse a páginas literarias.  Entre ellas, puedo mencionar Poetasypoemas, Revista AERA, Palabras descalzas, Canto poético, Borinquen Literario  y Factor Serpiente.  Se efectúa la inscripción mediante un servidor—generalmente Yahoo—y se envían trabajos, notas, comentario que luego se distribuyen entre los suscriptores al grupo.  Es el medio más democrático—pero también el más exasperante y variable en cuanto a cantidad y calidad. Se reciben cientos de mensajes que no tienen que ver con literatura, y  si es literatura la mayoría de las veces deja mucho que desear. Imaginen tener que leer cosas como: “Deja que llore, deja que grite. / Deja decirte que si te quiero/ como te quiero y no me quieres/ mejor me muero, mejor me muero.”

             Por otra parte, expande el círculo de lectores globalmente, y entre ellos uno encuentra otros poetas serios con los que vale la pena establecer correspondencia. Se hace esencial imponer criterios propios de selección.  He participado y me he salido de muchísimas páginas “literarias” que no correspondían a mi concepto de lo que debe ser el oficio de escribir.  Para el Spam literario también existe el botoncito de “Borrar.”

             Nydia Garzón, moderadora de “Poetas y poemas,” resume las desventajas de este medio: “Los medios literarios en internet no son lo que debieran ser.  Su objetivo, como lo dicen, debería ser la literatura o el género literario específico, y en realidad se han convertido o siempre han sido espacios socializadores donde los miembros, sean creadores o no, desean figurar y sobresalir, con participaciones pobres o en cantidades, sin intervenciones valiosas o que aporten realmente el aprendizaje o el afianzamiento de quienes pertenecen a ellos.  Entre los  grupos, se presentan rivalidades y competencias absurdas por ver quién tiene más miembros o más mensajes, dejando a un lado la calidad literaria, generando una escritura sin trascendencia, mediocre.  Una poesía que no dice nada ni aporta, perdiéndose así una oportunidad de evolución grupal e individual en el oficio de escribir.”  La mayoría de mis corresponsales concuerdan con ella.

            Existe un insidioso efecto secundario de pertenecer a los portales poéticos.  Llega el momento en que se establece una “ansiedad de participación” (performance anxiety) y uno de encuentra escribiendo sin editar y publicando lo que son esencialmente primeras versiones crudas en un esfuerzo por llegar a los lectores.  Esencialmente, uno olvida que el quehacer poético comienza como un acto de creación privado que sólo se debe hacer público después de un proceso en el que se deja madurar el producto

            Un serio problema es el de la censura, ya sea por moderadores u otros miembros del grupo.  Los temas más censurados son generalmente la religión y la política.  Cuando murió el papa anterior y su sucesor comenzó inmediatamente el proceso de beatificación, escribí un poema llamado “Santo instantáneo” duramente crítico tanto de su figura como de la Iglesia Católica y lo envié a un portal de Miami. Varios archiconservadores, objetaron, contesté en malos términos y pronto recibí una carta de “política editorial” que contenía la siguiente advertencia: “Proyecto Setra no publicará mensajes con tendencia política o religiosa que den lugar a controversia o confrontación y mucho menos que  sean irrespetuosos u ofensivos.” 

            Me di de baja,  ya que no tolero que me digan qué puedo y no puedo escribir, y los términos de la política editorial iban contra las premisas que conforman mi poética actual.  Primero, que ahora me toca escribir sobre la realidad que me rodea, la cual considero ofensiva e irrespetuosa. Segundo, que el lenguaje poético “tradicional” es insuficiente para describir y atacar esa realidad.  Tercero, que deseo incorporar al lenguaje poético palabras y giros que todos usamos cotidianamente, y a la vez consideramos indecentes, vulgares o impropios, juicios todos que implican una moralidad burguesa imperante. Es mi declarada intención escribir, cuando me sea necesario,  poesía  irrespetuosa y ofensiva.

            A veces, las objeciones son más subjetivas.  Hace poco tuve un encontronazo,  en un portal llamado Utopoesía, con un grupo de argentinos que objetaron a mi descripción de una experiencia que tuve cuando visité la ciudad de Córdoba en medio de la gran crisis económica y política por la que pasaba el país en 1988.  La objeción principal: que no necesitaban que un extranjero les recordara por lo que habían pasado, que ellos se bastaban. La premisa implícita, pero falsa,  es que nadie puede criticar un país, sino aquellos que viven en él.  Después del incidente, dejaron de publicarme. Me di de baja porque no tolero la xenofobia.  El texto ofensor forma parte de una colección de relatos cortos autobiográficos que he titulado “Autopolaroids” y que, entre otras cosas, recogen mis experiencias en distintas ciudades que he visitado.

            Una tercera experiencia negativa, que hizo que al fin tomase la decisión de retirarme de todos los portales poéticos, tuvo que ver con un trabajo sobre literatura y erotismo que sometí a  Canto poético, moderado por la puertorriqueña Vilma Reyes, en el que hago un pequeño comentario sobre la mediocre calidad poética  de la mayoría de lo que se publica en Internet.  Reyes se sintió aludida personalmente y me contestó a través del portal.  Cito un párrafo de su respuesta que contiene los argumentos que pre-excluyen la crítica constructiva en los portales poéticos: “No obstante, su actitud de  criticar negativamente las formas de expresión de nuestros miembros, así como lanzar opiniones sin el menor reparo sobre la calidad literaria de la poesía que ha leído en Internet, entiéndase Canto Poético también ha sido silenciosamente respetada y tolerada por nuestros miembros, que son personas con alto nivel de sensibilidad y que más que ser reconocidos como grandes poetas, buscan un espacio de armonía y respeto donde compartir sus creaciones, algo que han encontrado sin duda en este foro.”  Más que el quehacer literario, lo que parece interesarle a los miembros de este foro es poder publicar sin exponerse al ojo crítico del lector.

            Mi respuesta contiene mi definición del quehacer poético y enfatiza las fallas de los portales poéticos: “Mi visión de la poesía difiere radicalmente de la suya.  La poesía es  algo vivo, una interacción entre  autor-texto-lector que no se da en  internet excepto al nivel mas superficial.  Es un arte y también una  artesanía.  En los portales poéticos falta tanto uno como la otra. Todo se  reduce a "expresión," sin tomar en cuenta que para que esa expresión sea poema,  tiene que pasar por un proceso bastante preciso de relectura y revisión.   No hay aprendizaje del oficio poético. Y también falta la coherencia  interna, la visión, el mensaje que se consigue a través de un poemario o de la  publicación en revistas en donde la calidad es un criterio editorial primario.

            Este rechazo a toda crítica se extiende a muchas páginas literarias en cuanto al quehacer poético.  Lo que ocurre es una verdadera orgía de alabanzas mutuas, sin que nadie se atreva a ofrecer una crítica constructiva que contribuya a mejorar un texto.  Sospecho que existe una dimensión erótica en esta práctica, que hace a veces que los portales se conviertan casi en “chat rooms” de ligue cibernético.  A veces leo un "poema"  y me desternillo de la risa, no por lo gracioso sino por lo atroz.  Otras veces, me da una ira tan grande que quisiera cometer violencia física contra el/la palabricida.

            Existe la política --expresada en tantos portales--que la "sinceridad poética" vale más que el tedioso trabajo de artesanía que conlleva convertir una mogolla de palabras en arte.  Escribe una de mis corresponsales, imbuida de un relativismo posmodernista: “¿Quién se atreve a juzgar qué es bueno y malo en poesía?”  A  lo que contesto: “Los buenos poetas saben qué es un poema bueno o malo, saben cómo mejorar lo que escriben ellos y lo que escriben otros.  Un poeta malo no lo sabe, creyéndose que todo lo que escribe es de entrada perfecto y merece una lectura.”  La libertad de expresión y la sinceridad son excelentes premisas vivenciales, pero no bastan para escribir poesía o hacer arte.  Es perfectamente posible ser un poeta sinceramente malo.

            Los Foros literarios, como el Portal Agonía, que surge de Rumania, ANNLEA (Aunque Nadie Nos Lea) o Bulherias, son más organizados.  Para publicar se necesita ser miembro y acceder el foro.  Colocas tu poema, pides comentarios, y si alguien te lo comenta recibes un correo pidiendo que entres al foro  para leer lo comentado al pie de tu trabajo.  Es mucho más privado, y los trabajos tienden a ser de más calidad.  Desventajas: el tener que accesarlo primero, y el número de  de trabajos por leer.  Lo que  sobra en calidad  falta en inmediatez.

            Y quedan las revistas literarias, tales comoMisioletras, RedyAcción, Bestiario, Palavreiros, Letras Salvajes, AContratiempo e Isla Negra.  Generalmente piden colaboraciones a través de las páginas literarias, uno somete, y si tiene suerte, aparece publicado.  A veces, después que el trabajo de un poeta es conocido, los propios editores le solicitan textos, lo que casi siempre garantiza la publicación.  A veces, un trabajo aparece en una revista de donde lo toman otras y lo publican sin que uno se entere, a me-nos que efectúe una búsqueda sobre sí mismo en Google u otro mecanismo semejante, lo cual aconsejo que se haga periódicamente.  Y muchas otras veces, uno no recibe respues-ta.  La gran ventaja de  revistas y foros es que lo publicado en ellos pasa a las listas info.-mativas y bibliográficas del Internet.  Lo que se publica en las páginas literarias es básicamente correo electrónico y no tiene ninguna permanencia.

            Dadas todas las fallas en la interacción entre literatura e Internet, no quiero terminar sin enumerar las ventajas:

1) La publicación de libros en formato PDF, lo que permite distribuirlos gratis y que se añadan a bibliotecas cibernéticas.

2) En el caso de las revistas literarias, el no depender del mercadeo o los anuncios para sobrevivir, el  tener mayor alcance global y propiciar el intercambio directo, rápido y efectivo entre colegas internacionales.

3)  A través de los mecanismos informáticos como Google, poder exponer la bibliografía al público para que tenga acceso a ella, llevar un recuento de lo que uno ha publicado y dónde.

4) El poder corregir lo ya publicado, lo que no sucede con lo que se publica en papel.

5) Llegar a poetas noveles y ayudarlos a mejorar la calidad de lo que escriben.

6) Conocer a otros poetas/escritores en un contexto ya fuera de regionalismos y provincialismos.  He comenzado la práctica de anotar algunos de mis textos que utilizan “caribeñismos” o referencias locales porque estoy consciente que van a llegar a lectores que no están familiarizados con nuestro vocabulario o expresiones dialectales. En último caso, el Internet ha ayudado a crear una cultural global accesible a todo hispanohablante con computadora (lo cual puede también ser una desventaja).

7) Una gran ventaja natural del Internet es que, dado el medio, ha servido de refugio  renovación y difusión de la poesía.  La narrativa,  a menos de que sea breve, resulta muy difícil de publicar, dada la cantidad de memoria que requiere para poder descargarse.  Confieso que me gusta particularmente tal ventaja, ya que la poesía no es un producto de mercadeo global, como lo es la novela.

7) Y por último, el Internet facilita en grado insólito la oportunidad de investigar un tema antes de abordarlo. Para un poema sobre las veletas, busqué información sobre los vientos Para un poema sobre Orfeo en el que deseaba expresar mi rechazo de un tipo de feminismo excluyente que ha terminado por convertirse en la versión femenina del machismo, leí todas las versiones del mito correspondiente.  Hace poco salió una película sobre los pingüinos, y los neokristianos norteamerikanos quisieron ver en ella la prueba de que existe un “diseño inteligente” que hace de estas criaturas representantes de un orden moral en la naturaleza., idea que me parece otro desbarre religioso.  Quise parodiarla en un poema, pero antes, con la ayuda del Internet me busqué todo lo que había salido en los medios noticiosos sobre el tema. Ofrezco ahora una muestra  de los textos ofensores:

 

SANTO INSTANTÁNEO

 

Sí, que lo hagan santo.  Santo.

Por continuar la devolución de la especie.

Santo como a Juana, Francisco o Teresa,

arrastrados a los inquisidores.

Santo como el fundador del Opus Dei

y otros fascistas de su calaña.

Santo como las  Magdalenas irlandesas,

esclavizando rebeldes  proletarias.

Santo como el indiecito inexistente

fabulado por los conquistadores.

Santo como los tentadores maricones

a los que niega entrada a su espejismo.

Santo como los que condena al infierno

por no creer en  la santidad de los fetos.

Santo como los eruditos censurados

por cuestionar las ficciones papales.

Santo como  los  pedófilos  ocultos

en los resquicios de los confesionarios,

y los cardenales que los protegen

por posiciones de poder en Roma.

Santo como las  mujeres  a las que prohíbe

el derecho a regir en  sus cuerpos,

o a sembrar la palabra divina

heredada de la primera apóstol.

Santo como todos aquellos

que en el placer se derriten y fluyen

mas son hallados culpables de lujuria

por un juez con órganos  marchitos.

Viva el cadáver con guante de raso,

que por milagroso besuquean los fieles.

Viva el  eunuco por amor al Padre

en su simple ataúd infalible.

Santo instantáneo, como las diarreas,

y  alguna afortunada versión de la muerte.

 

 

CÓRDOBA, ARGENTINA, 1989

Me hospedo en un moderno hotel en medio de la ciudad.  Todos los días a la una se corta el servicio de electricidad.  Por lo tanto, la administración coloca  un boletín en la puerta del elevador, recordándole a los huéspedes que tienen que abandonar las habitaciones en los pisos superiores antes de esa hora o corren el peligro de tener que usar las escaleras.  La electricidad, con suerte, generalmente regresa alrededor de cuatro a cinco de la tarde.

            Unas compañeras de las Canarias desean enviar unas postales a la familia. Camino al correo, sentimos un enorme estruendo.  Decidimos quedarnos frente al hotel hasta que averigüemos qué pasa.  Una multitud de ancianos llena la calle, golpeando cacerolas.  Preguntamos el motivo de la manifestación.  Resulta que son los jubilados de la ciudad, que desde hace cuatro meses .no han recibido los cheques de pensión distribuidos por el gobierno

            Al fin llegamos a la oficina de correos, donde nos informan: “Lo sentimos.  No tenemos estampillas aéreas.  Les podemos dar estampillas domésticas por el mismo monto, pero necesitarán tantas que no tendrán donde escribir el mensaje o poner la dirección. Las postales no tiene espacio suficiente.”

            Nos dirigimos a un restaurante muy recomendado.  El lugar se ilumina con la luz que entra por los grandes ventanales que dan a la calle.  Mis amigas desean remozarse el maquillaje antes de ordenar.   Un camarero frígida y cortésmente las conduce hacia el oscuro interior del local, iluminando el camino con una vela.  Se estaciona frente a la puerta del excusado hasta que salen, y las regresa, cuidadosamente apagando el cirio cuando las deja ya sentadas a la mesa y después de haber tomado la orden.

            Pasamos por una librería donde, para mi asombro, consigo la edición de 1902 de los poemas de José Asunción Silva con el prólogo de Unamuno.  El dueño, un gallego culto y parlanchín, nos deja saber que los argentinos son una manga de atorrantes que   no han sabido desarrollar el potencial económico del país.  “Fíjense ustedes, miles de kilómetros de litoral, y nadie come pescado ni mariscos, sólo carne!”

            Para matar otra hora y media, postres en una pastelería semi-desierta.  Un solitario camarero se ocupa de los escasos clientes.  En la calle, una bandada de chiquitines, el mayor de no más de cinco años. Entran y salen pidiendo monedas y el camarero los saca una y otra vez.  Una muñequita como de tres años me llama la atención, muy blanca, vestida con un burdo delantal manchado,  los enormes ojazos negros fijos en las bandejas de tortas y pasteles en una carretilla en medio del local.  Me atrae y conmueve la intensidad y el propósito de su mirada.  Cada vez que el camarero desaparece en dirección a la cocina, se escurre como un ratoncito hacia la bandeja de pasteles, arranca un pedacito de un pellizco, y se lo mete apresuradamente a la boca con carita de felicidad total. Todos, mesmerizados, la dejamos hacer.  Mis compañeras desean pagar por un postre para la chiquilla.  Cuando llamamos al camarero, nos responde que lo siente mucho pero que no puede acceder a nuestro pedido.  “Ustedes son extranjeros, y entiendo que sientan piedad por estos pibes callejeros.  Pero si se acostumbran a que los parroquianos les compren pastelería, nos van a hacer la vida imposible y  espantar la clientela local.”

            De vuelta al hotel,  envueltos en un silencio preñado de culpa y una rabia impotente.

 

ORACIÓN NEOKRISTIANA

 

Pingüino nuestro

que estás en el Antártico,

santificado

sea tu huevo.

Venga a nos  tu témpano.

Hágase tu voluntad

así en el agua

como en el hielo.

La sardina nuestra

de cada día

dánosla hoy

y perdona

nuestras pingüinadas

así como nosotros

perdonamos

a los que nos pingüinean.

No nos dejes caer

en la boca

del tiburón

izquierdista

o la orca

liberal

mas protégenos

del calentamiento

global.

 

Clik, clik..

Por lobitogabriel - 3 de Marzo, 2006, 6:42, Categoría: lecturas
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